Las protagonistas

El número de ejemplares del palmeral se ha reducido progresivamente a lo largo del tiempo. Hace varias décadas albergaba unas 30.000 palmeras, en 1993 se contabilizaron 8.100 ejemplares y 7.400 en 2002. Actualmente la actualización del inventario indica que en 2020 existen 8.176 ejemplares de los que 6.244 son de propiedad municipal.

Se trata de un palmeral envejecido que debe rejuvenecerse con nuevas plantaciones y muestra de ello es que 1275 palmeras (517 municipales) son consideradas monumentales según la Ley del Patrimonio Arbóreo de la Comunidad Valenciana por superar los 12 metros de altura.

Además, existen 26 ejemplares que son palmeras “selectas” es decir que destacan por sus especiales características genéticas, calidad de sus frutos, porte, morfología, calidad del polen etc. y que se reconocen por presentar en el estípite un cartel de madera que indica su nombre.

Cultivo tradicional

Las principales tareas culturales tradicionales en el cultivo de la palmera son:

Multiplicación, mediante siembra, o principalmente trasplante de ejemplares espontáneos o de los hijuelos que crecen en las raíces adventicias.

Riego: este se producía cuando se regaban los bancales, lo que suponía normalmente un mayor aporte de agua en verano.

Abonado: el abonado de las tierras se realizaba en el palmeral, como en el resto de la huerta, mediante el estercolado, aportando entre seis y cuatro carros de estiércol por tahulla (1 carro equivalía a 50 “capasos”)

Escarda o poda de la palmera, realizada normalmente en verano.

Macheado, es una de las operaciones principales del cultivo, consiste en la fecundación artificial espolvoreando el polen sobre las inflorescencias femeninas asegurando así una buena cosecha de dátiles.

Recolección: La recolección de los dátiles se realizaba cuando aún estaban verdes si se iban a adobar y ya maduros, a partir de septiembre, para consumirlos naturales.

Capuruchado: Consiste en atar las hojas de la palmera y cubrirlas con hojas de palma seca para evitar que se pongan verdes. Esta operación se realiza en las palmeras destinadas a “palma blanca”, normalmente pies machos o pies hembras poco productivos.

Aprovechamiento de la Palmera

El tronco se ha utilizado en la arquitectura tradicional para vigas, más frecuentemente para la construcción de bancos.

Los dátiles han sido apreciados para el consumo humano ya fueran crudos (“candíos”) o “adobaos” en vinagre.

El palmito o brote tierno de la palmera, ha constituido otra sutileza gastronómica, consumido tradicionalmente en crudo en las ferias de San Antón y San Sebastián.

Las hojas de las escardas se han usado para cercas y cobertizos, los más elaborados de los cuales constituían pequeñas barracas de palmas.

Las hojas también se han utilizado una vez troceadas en tiras para la fabricación de escobas.

Uno de los usos tradicionales más importantes ha sido la palma blanca. Para ello había que “encapuruchar” la palmera tapando sus hojas del sol para que no se pusieran verdes y poder, posteriormente decolorarlas con azufre, para finalmente elaborar los palmones y palmas del Domingo de Ramos.

Las hojas que no quedaban del todo decoloradas en el proceso anterior se utilizaban en la fabricación de cestos, capazos y sombreros.

Palmeras Selectas y singulares

Existen 26 ejemplares que son palmeras “selectas” es decir que destacan por sus especiales características genéticas, calidad de sus frutos, porte, morfología, calidad del polen etc. y que se reconocen por presentar en el estípite un cartel de madera que indica su nombre.

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